Vivir y resistir: discriminación laboral y reconfiguración familiar migrante

‍ ‍Living and Resisting: Labor Discrimination and Migrant Family Reconfiguration ‍ ‍

Aby Macarena Delgado Correa[1]

Kendra Sofía Guerra García[2]

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Resumen. La presente investigación analiza las experiencias laborales y familiares de personas migrantes asentadas en Torreón, Coahuila, con especial atención a las dinámicas de exclusión que atraviesan sus procesos de inserción y permanencia en la ciudad. En diálogo con la literatura contemporánea se abordan las dimensiones estructural, económica, jurídica y de género de la exclusión. Metodológicamente, el estudio se sustenta en un enfoque fenomenológico, apoyado en entrevistas en profundidad y análisis textual, lo que permitió recuperar las voces y experiencias situadas de las familias migrantes.  Como hallazgo central, se identifica que la exclusión no se reduce al acceso al empleo formal, sino que configura un modo de habitar la ciudad marcado por la precariedad, la informalidad y la constante negociación identitaria. Este proceso impacta directamente en la reorganización de los roles familiares, la fragmentación de los vínculos afectivos y las estrategias de supervivencia cotidiana.  ‍ ‍

Palabras clave: dinámicas familiares, exclusión social, inserción laboral, estrategias de supervivencia, movilidad humana.  ‍‍ ‍

Abstract. This study analyzes the labor and family experiences of migrants living in Torreón, Coahuila, with particular attention to the dynamics of exclusion that shape their processes of integration and settlement in the city. Drawing on contemporary literature, the study examines the structural, economic, legal, and gender dimensions of exclusion. Methodologically, it adopts a phenomenological approach supported by in-depth interviews and textual analysis, which made it possible to capture the situated voices and experiences of migrant families. The central finding indicates that exclusion is not limited to barriers in accessing formal employment. Rather, it configures a way of inhabiting the city marked by precarity, informality, and ongoing identity negotiation. This process directly affects the reorganization of family roles, the fragmentation of affective bonds, and everyday survival strategies. ‍ ‍

Keywords: family dynamics, social exclusion, labor market integration, survival strategies, human mobility  ‍ ‍

Introducción‍ ‍

México ha sido históricamente considerado un país de tránsito migratorio; sin embargo, datos recientes de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar, 2026) confirman su transformación hacia un espacio de asentamiento forzado, al registrar un incremento histórico en las solicitudes de asilo que supera las capacidades institucionales de atención. Este cambio ocurre en un contexto de creciente diversificación de los flujos migratorios provenientes de Centroamérica, el Caribe y Sudamérica, así como de saturación de los sistemas de atención a personas migrantes y solicitantes de asilo. Ello genera una presión institucional creciente para responder a una población que no solo transita, sino que permanece en condiciones de alta vulnerabilidad.‍ ‍

El endurecimiento de las políticas migratorias de Estados Unidos, orientadas al control y la contención, así como a la restricción de vías legales de ingreso –como el programa Customs and Border Protection (cbp), y los programas de Family Reunification Parole (frp)–,han generado un efecto de contención en territorio mexicano. Ante la imposibilidad de continuar su trayecto, miles de personas migrantes permanecen en el país y reconfiguran sus proyectos de vida bajo condiciones de incertidumbre jurídica, precariedad económica y acceso limitado a derechos. ‍ ‍

A estos factores estructurales se suman condiciones de vulnerabilidad acumulada como la falta de recursos, el desgaste físico y emocional del tránsito y la presencia de redes sociales o familiares en territorio mexicano, que favorecen la decisión de establecerse. En conjunto, la permanencia deja de ser una elección plenamente voluntaria para convertirse en una estrategia de adaptación frente a un escenario de movilidad restringida. ‍ ‍

Esta tendencia al arraigo es visible, pues el 46% de las personas migrantes ya considera a México como su destino final (El Pregón, 2026); sin embargo, esta intención de establecerse se ve truncada por una exclusión sistemática en el mercado laboral, que se profundiza en términos de género. Según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi, 2023), las mujeres migrantes presentan tasas de participación laboral de apenas 45% frente al 76% de los hombres, y suelen ser relegadas a trabajos de cuidado no remunerados o a sectores feminizados con escasa protección legal. ‍ ‍

Como señalan el Colectivo Ioé (2000) y Wieviorka (1992), la discriminación laboral opera como una “práctica de poder” mediante la cual el grupo dominante utiliza la nacionalidad, el estatus migratorio y las construcciones racistas como mecanismos de subordinación, limitando el acceso de la población migrante a condiciones de vida dignas. Isabella Marie Iturrizaga (2024) señala que la integración debería ser un proceso bidireccional que beneficie tanto al migrante como al país receptor; sin embargo, en la práctica, los prejuicios culturales pueden llegar a impedir este intercambio, dejando a las familias migrantes en un “limbo administrativo”.‍ ‍

Al analizar cómo esta exclusión nacional se manifiesta en los contextos regionales, el resultado es una división del mercado donde las personas migrantes son orilladas a depender de empleos informales como la construcción, la venta ambulante y la limpieza. Esta problemática se agudiza al contrastarse con la realidad económica de Coahuila, donde el 24.1% de la población vive en pobreza laboral (Inegi, 2025); bajo este escenario, las familias en movilidad enfrentan un doble riesgo de vulnerabilidad económica y social.‍ ‍

La discriminación laboral y la cancelación de programas de reunificación han generado una reconfiguración forzada de las estructuras familiares que, según el Migration Policy Institute(mpi) (2021), se expresa en deterioro de la salud mental infantil, ansiedad crónica y dificultades escolares. Esta exclusión, legitimada por la ideología de la “preferencia nacional”, opera bajo un discurso de concesión y no de derecho que, como documenta Johana Navarrete-Suárez (2024), se manifiesta en prácticas donde contratar a una persona migrante se percibe como un “favor”, consolidando la informalidad y bloqueando el potencial desarrollo económico y cultural que la migración representa.‍ ‍

Las esperas de entre 6 y 12 meses ante la Comar para regularizar la situación migratoria perjudican a las familias y perpetúan su inserción en los márgenes de la informalidad. Bajo este panorama, ciudades como Torreón, Coahuila, han pasado de ser puntos de paso a centros de residencia –permanente o temporal– para familias de Centro y Sudamérica. Esto se refleja en los registros del Centro de Día para Migrantes “Jesús Torres”, el cual atendió a 15 000 personas durante 2024 y 2025 (Arellano, 2026).‍ ‍

Este contexto no es ajeno a las autoras del presente trabajo. Desde hace tres años, ambas participan como voluntarias en el Centro para Migrantes “Jesús Torres” y en el Programa de Asuntos Migratorios (PRAMI), de la Universidad Iberoamericana Torreón, donde acompañan a familias migrantes desde la asesoría jurídica, el acompañamiento psicológico y la coordinación del voluntariado universitario en el área de migrantes. Esta vinculación directa con la población estudiada constituye un compromiso ético con la visibilización de experiencias que, de otro modo, permanecerían al margen del análisis académico.‍ ‍

Desde esta realidad, la investigación explora la siguiente pregunta: ¿De qué manera la exclusión laboral sistemática incide en la reconfiguración de las dinámicas y estructuras de las familias de los migrantes centroamericanos y sudamericanos que deciden asentarse en la ciudad de Torreón, Coahuila?‍ ‍

Se parte del supuesto de que las dificultades para acceder a empleos formales y las condiciones de precariedad laboral generan una vulnerabilidad económica que obliga a las familias a reconfigurar sus estrategias de subsistencia. Esta situación deriva en una redistribución de roles y responsabilidades dentro del hogar, así como en la adaptación de sus decisiones cotidianas para enfrentar las exigencias del asentamiento en la ciudad.‍ ‍

La investigación se justifica socialmente por la necesidad de visibilizar la transformación de Torreón, de un punto de tránsito a un centro de asentamiento forzado, en un contexto donde el 46% de las personas migrantes ya consideran a México su destino final (El Pregón, 2026), pese a la incapacidad estructural de los sistemas locales para garantizar su integración digna. En este contexto, la investigación cobra relevancia al abordar la exclusión laboral sistemática que condiciona la subsistencia de estas poblaciones; evidenciando cómo la negativa de las empresas a reconocer documentos de refugio válidos constituye una práctica de poder que vulnera derechos y empuja a las personas migrantes hacia la informalidad, donde perciben salarios entre un 30% y un 50% (López, 2026) inferiores a los de la población local. Al visibilizar estas barreras, la investigación aporta una comprensión más profunda de los procesos de exclusión que atraviesan las personas migrantes y de las reconfiguraciones familiares que emergen como respuesta a su asentamiento en la ciudad.‍ ‍

Académicamente, esta investigación profundiza en la discriminación laboral y las transformaciones familiares en contextos de asentamiento. Existe literatura sobre enfoques estructurales (Castles, 2010), segmentación laboral (Colectivo Ioé, 2000), barreras institucionales (Iturrizaga, 2024) e impacto familiar (mpi, 2021); sin embargo, gran parte de los estudios sobre México analizan la migración como tránsito hacia Estados Unidos, dejando en segundo plano el asentamiento en territorio nacional, lo que evidencia la necesidad de estudios situados desde contextos locales específicos.‍ ‍

De la exclusión laboral estructural a la reconfiguración de la vida familiar migrante‍

El presente apartado desarrolla el marco teórico que permite analizar cómo la exclusión laboral sistemática incide en la reconfiguración de las dinámicas familiares de personas migrantes centroamericanas y sudamericanas asentadas en Torreón, a partir de un enfoque que articula distintas perspectivas sobre migración, trabajo y familia. Para ello, se retoman aportes clave de la literatura especializada que permiten comprender estas dinámicas desde una dimensión estructural y relacional. Se utilizaron cuatro principales investigaciones para la elaboración de este marco teórico.‍ ‍

Desde una visión estructural, Castles (2010) entiende la migración como un proceso de transformación social vinculado a cambios globales. A partir de ello, Colectivo Ioé (2000) y Cecilia Menjívar (2006) analizan cómo la discriminación y los estatus migratorios ambiguos condicionan la inserción laboral; Johana Navarrete-Suárez (2024) profundiza en esta dimensión al identificar cómo las trayectorias laborales previas y la identidad étnico-racial configuran modos diferenciados de incorporación en el mercado mexicano. Mientras que Leisy Abrego (2014) y Hondagneu-Sotelo et al. (2011) evidencian su impacto en la reorganización familiar y las estrategias de supervivencia cotidiana. En conjunto, estos aportes permiten comprender la relación entre exclusión laboral y transformación de la vida familiar en contextos de asentamiento migrante.‍ ‍

La migración como proceso de transformación social y asentamiento forzado ‍ ‍

La migración es un fenómeno social estructural que implica el desplazamiento de personas desde su lugar de origen hacia otro territorio con la intención de establecerse temporal o permanentemente. Lejos de reducirse a un movimiento geográfico, constituye un proceso complejo que involucra dimensiones económicas, políticas, culturales, jurídicas y familiares (Cecchini, 2020). ‍ ‍

Definir la migración no es tarea sencilla. Arango (2003) advierte que su extremada diversidad de formas, actores, motivaciones y contextos socioeconómicos la convierte en un “concepto caótico” que requiere ser desagregado para comprender cada dimensión en su propio contexto. Esta advertencia es central para el presente trabajo, pues la situación de las familias asentadas en Torreón no responde a un solo tipo de migración, sino a una convergencia de factores que ninguna teoría explica de manera autónoma. Massey et al. (2008) coinciden en que no existe una teoría coherente única sobre migración internacional, sino un conjunto de perspectivas fragmentadas que exigen incorporar una variedad de enfoques disciplinares. Esta postura converge con la de Castles (2010), aunque este enfatiza el papel de las estructuras de poder en la producción de los flujos migratorios, mientras que Massey et al. (2008) privilegian la integración teórica como estrategia analítica.‍ ‍

Saskia Sassen (1988) profundiza en la articulación entre migración y economía global, argumentando que la integración capitalista en regiones periféricas incrementa las presiones migratorias independientemente de las preferencias individuales, cuestionando así la visión neoclásica que concibe la migración como una decisión racional de maximización de ingresos. Esta lectura resulta relevante para comprender por qué familias centroamericanas quedan atrapadas en ciudades intermedias sin posibilidad de retorno ni avance.‍ ‍

Desde 2023, este fenómeno se ha materializado en México, que se ha consolidado como un país de asentamiento forzado tras la cancelación de mecanismos como cbp y frp. Como resultado, el tránsito estratégico de muchas personas migrantes se ha transformado en una permanencia involuntaria. La teoría neoclásica no logra explicar la situación de familias inmovilizadas por restricciones externas. Por su parte, la Nueva Economía de las Migraciones concibe la migración como estrategia familiar de diversificación de riesgos; sin embargo, este supuesto pierde capacidad explicativa cuando la imposibilidad de avanzar impide cumplir esa función, generando tensiones económicas y reorganización de roles en el hogar.‍ ‍

Mecanismos de exclusión y jerarquización migrante dentro de la segmentación del mercado laboral‍ ‍

El Colectivo Ioé (2000) postula que la discriminación laboral es una práctica de poder que produce un estatus de inferioridad en las víctimas, utilizando nacionalidad, cultura, fenotipo, posición económica y género como justificación para limitar su poder de negociación. Esta práctica opera en dos vertientes: la material, mediante la explotación económica, y la simbólica, mediante la segregación social, ambas legitimadas por discursos que naturalizan la exclusión y que, como señala Castles (2010), se inscriben en transformaciones estructurales más amplias que hacen de la discriminación no un acto individual, sino una expresión de estructuras de poder globales.‍ ‍

Wieviorka (1992) añade una dimensión ideológica a esta lectura: el racismo, como fundamento de la discriminación, opera como un andamiaje discursivo relativamente autónomo que se reproduce y transforma a lo largo del tiempo con independencia de los intereses económicos inmediatos. Para el contexto de Torreón, esta distinción es relevante: la discriminación hacia migrantes no se reduce a la conveniencia de los empleadores, también está alimentada por representaciones culturales que los señalan como amenaza o inferiores, aun cuando los trabajadores nacionales compartan condiciones de precariedad similares. ‍ ‍

La teoría del mercado dual de Piore (1979) describe una segmentación entre un sector estable y bien remunerado y uno secundario, precario y flexible, hacia el cual los migrantes son sistemáticamente dirigidos. Mientras el Colectivo Ioé (2000) explica este desplazamiento como discriminación activa, Piore (1979) lo concibe como consecuencia estructural de economías que demandan mano de obra barata que los trabajadores nacionales rechazan, lógica visible en Torreón en sectores como la construcción, la venta ambulante y la limpieza.‍ ‍

Este fenómeno se articula con la incorporación segmentada de Portes y Zhou (1993), quienes demuestran que la integración de los migrantes no depende de su voluntad ni de su capital humano, sino de variables estructurales como el contexto de recepción y la jerarquización étnica. A diferencia de Isabella Marie Iturrizaga (2024), quien propone la integración como un proceso bidireccional de beneficio mutuo, Portes y Zhou (1993) muestran que la exclusión del mercado laboral formal reproduce la desigualdad con independencia del esfuerzo individual, limitando las posibilidades de las familias migrantes en Torreón desde antes de que intenten insertarse en él.‍ ‍

El nacionalismo como justificación de la exclusión, señalado por el Colectivo Ioé (2000), segrega a las personas migrantes bajo la soberanía del Estado-nación. Los enfoques tradicionales sobre segmentación laboral, al pensar la división únicamente en términos de “nativos” y “migrantes”, obturan análisis más profundos que incorporen género, etnicidad y clase como dimensiones explicativas simultáneas. El caso de Torreón evidencia que las fronteras del mercado laboral no son solo económicas, sino racializadas, generalizadas y jurídicamente producidas, haciendo de la exclusión un fenómeno que difícilmente puede revertirse sin intervenciones que ataquen todas esas dimensiones a la vez.‍ ‍

Desafíos de la integración laboral y familiar‍

La reconfiguración familiar se define como el proceso de adaptación y transformación de los roles, estructuras y dinámicas internas de una familia frente a cambios drásticos en su entorno, en este caso, el paso de una migración de tránsito a un asentamiento involuntario (oim, 2022).‍ ‍

Dicha reconfiguración inicia con una ruptura del equilibrio emocional que León (2024) describe como un “duelo por ausencia”. Este fenómeno no se limita únicamente a la separación física, sino que altera la jerarquía interna del hogar y genera una vulnerabilidad crítica en los hijos, quienes perciben la ausencia de la figura parental como abandono, debilitando profundamente sus lazos de apego.‍ ‍

Desde una perspectiva de género, Lissette Castillos (2023) sostiene que esta reconfiguración está ligada al concepto de “doble presencia”. En este escenario, las madres enfrentan la paradoja de sostener una crianza presente mientras se enfrentan a mercados laborales precarios que les exigen actuar como si no tuvieran hijos. Esto obliga a las familias a delegar el cuidado en redes externas, consolidando “cadenas globales de cuidado” donde la función del núcleo original se dispersa y los derechos de maternidad se sacrifican en favor de la supervivencia económica.‍ ‍

La familia migrante deja de ser una unidad cerrada para volverse dependiente de redes informales de apoyo que ocupan los vacíos que el Estado no provee (Alonso y Hernández, 2020). Johana Navarrete-Suárez (2024) añade que la irregularidad administrativa devalúa las capacidades del individuo, afectando no solo el ingreso, sino la identidad de los cuidadores, quienes sufren una pérdida de estatus que altera la autoridad y estabilidad dentro del hogar. En Torreón, la transición de tránsito a asentamiento forzado (oim, 2022) rompe la lógica de planificación familiar: la imposibilidad de acceder a empleos formales impide que la familia cumpla su función proveedora, transformando el espacio privado en un escenario de tensión constante.‍ ‍

Esta exclusión laboral muestra cómo la precariedad en sectores de alto desgaste físico aumenta la probabilidad y baja autoestima en los padres (oms, 2022). La reconfiguración familiar en este contexto no constituye un proceso de crecimiento, sino una fragmentación sostenida por la ansiedad crónica y el temor permanente a la deportación.‍ ‍

Metodología‍ ‍

La presente investigación se apoyó en un enfoque cualitativo con un diseño fenomenológico, que busca describir y comprender los fenómenos desde la perspectiva de cada sujeto y desde la experiencia construida colectivamente (Soto, 2020), respondiendo a la necesidad de profundizar en las vivencias de quienes atraviesan procesos de asentamiento en Torreón.‍ ‍

La recolección de datos se llevó a cabo a través de cuatro entrevistas semiestructuradas, técnica que permitieron capturar narrativas individuales sobre la exclusión y el cambio familiar, haciendo emerger significados y motivaciones desde la subjetividad de los protagonistas. ‍ ‍

La selección de participantes se desarrolló en dos etapas complementarias. En la primera, se utilizó un muestreo por conveniencia a través de la colaboración con el Centro para Migrantes “Jesús Torres” y PRAMI Torreón. En la segunda se empleó el muestreo en cadena, mediante el cual los participantes referían a otros migrantes de origen centro o sudamericano residentes de la ciudad. ‍ ‍

Los criterios de inclusión establecidos fueron que las familias migrantes estuvieran asentadas en Torreón, Coahuila, y tuvieran cercanía con el Centro para Migrantes “Jesús Torres”. Bajo estos criterios, se identificaron cuatro familias que cumplían con dichas condiciones, por lo que se entrevistó a la totalidad de casos disponibles. De cada familia, se seleccionó como informante principal al padre o a la madre con mayor vínculo con dicho centro, entendido como la persona que acudía con mayor frecuencia a sus servicios y actividades. El interés no fue alcanzar representatividad estadística, sino comprender en profundidad experiencias situadas de discriminación y reconfiguración familiar.‍ ‍

Desde una lógica cualitativa, la riqueza descriptiva y analítica de los testimonios permitió identificar patrones compartidos relevantes para la investigación, alcanzando una saturación temática suficiente en los tres ejes de análisis. No obstante, la condición de vulnerabilidad de la población restringió el acceso a informantes adicionales, aun empleando el muestreo en cadena. ‍

La información recabada se examinó a través de la técnica de análisis temático. Este método resultó fundamental para identificar, organizar y analizar los patrones recurrentes dentro de los discursos de los participantes, facilitando la extracción de significados clave sobre sus experiencias de vida.‍ ‍

Las entrevistas fueron transcritas textualmente, respetando las expresiones originales de los participantes, para conservar el sentido y contexto de sus vivencias. Se realizó una primera lectura completa de las transcripciones con el objetivo de familiarizarse con el contenido e identificar y sistematizar conceptos clave, tales como ideas recurrentes, emociones predominantes y situaciones significativas vinculadas con la experiencia migratoria y laboral.‍ ‍

Posteriormente, se llevó a cabo el proceso de codificación, mediante el cual se identificaron fragmentos relevantes del discurso y se les asignaron códigos descriptivos. Los ejemplos de estos códigos iniciales fueron:‍ ‍

Rechazo laboral‍ ‍

Acoso laboral‍ ‍

Separación familiar‍ ‍

Los códigos identificados fueron agrupados en categorías más amplias, permitiendo estructurar el análisis en ejes temáticos. Estas categorías dieron origen a los siguientes ejes de análisis:‍ ‍

Discriminación laboral‍ ‍

Migración y adaptación‍ ‍

Reconfiguración familiar‍ ‍

Finalmente, se realizó una interpretación de los datos a partir de los patrones identificados, mediante la información obtenida en las entrevistas. Este análisis permitió comprender que la discriminación laboral no solo afecta la inserción económica de las personas migrantes, sino que también genera transformaciones significativas en la estructura, los roles y la convivencia en la dinámica familiar.‍ ‍

La investigación se desarrolló bajo criterios éticos orientados a proteger la identidad y seguridad de las personas participantes. Previo a cada entrevista se explicaron los objetivos del estudio y se obtuvo el consentimiento informado correspondiente. Asimismo, se garantizó la confidencialidad de los informantes mediante la asignación de iniciales como códigos de identificación en sustitución de sus nombres reales, y la información recabada fue utilizada exclusivamente con fines académicos. ‍ ‍

Habitar la exclusión: hallazgos y experiencias laborales y familiares migrantes‍ ‍

Se identificaron distintos núcleos temáticos que permiten dar cuenta de las experiencias de la población migrante en el contexto estudiado. Estos núcleos fueron organizados en tres ejes que estructuran la presentación de los hallazgos, atendiendo a las principales dimensiones que emergen de los testimonios: las condiciones de inserción laboral, las respuestas desarrolladas frente a estas y sus efectos en la vida familiar. Esta organización busca dar claridad al análisis, sin perder de vista que se trata de procesos interconectados que forman parte de una misma experiencia social.‍ ‍

Trabajar en la exclusión: discriminación laboral en población migrante‍ ‍

La discriminación laboral constituye un elemento central en las experiencias de las personas migrantes en Torreón. El acceso al empleo formal se encuentra limitado por factores como la nacionalidad, el estatus migratorio y la desconfianza por parte de los empleadores: “Yo nunca busqué un trabajo formal, primero porque sabía que no me lo iban a dar, segundo por la desconfianza porque somos extranjeros, que tenemos mala maña; por uno, pagamos todos, de verdad” (Z, migrante venezolana, 31 de marzo de 2026).‍ ‍

La discriminación no solo opera como barrera externa, sino que se internaliza como “expectativa de rechazo” que condiciona la búsqueda de empleo, como lo evidencia Z al anticipar que no le darían trabajo formal por ser extranjera. Esta vulnerabilidad es descrita por Menjívar (2006) como legalidad liminal.‍ ‍

Esta exclusión se manifiesta en rechazos constantes y condiciones laborales precarias: “Mi esposo en su anterior trabajo se retiró por bajo salario; el señor no quería pagarle lo que era” (Z, migrante venezolana, 31 de marzo de 2026). ‍ ‍

Ante estas barreras, la incorporación al sector informal no debe entenderse como una elección libre, sino como una respuesta forzada: ‍ ‍

Siempre tuve inconvenientes cada vez que me presentaba mi nacionalidad, ya que no contaba con cierta documentación de la parte de extranjería y la parte migratoria sí se me truncó mucho y traté de trabajar en uno y que otros lados verdad, sin tener la documentación y en ganar una cierta cantidad de dinero con un margen de un mexicano; siempre me pagaban muy por debajo y fui muy discriminado en la parte laboral. (R, migrante venezolano, 22 de marzo de 2026)‍ ‍

Lo anterior representa una incorporación segmentada, esta vulnerabilidad no se distribuye uniformemente: la integración al mercado laboral no depende solo del capital humano, sino de variables estructurales como el contexto de recepción y la jerarquización étnica, dirigiendo sistemáticamente a los migrantes hacia los sectores más precarios con independencia del esfuerzo individual.‍ ‍

La discriminación laboral no es un fenómeno aislado, sino una dinámica estructural que regula la inserción económica migrante, delimitando sus posibilidades de acceso, permanencia y movilidad. Así, “trabajar en la exclusión” no solo se refiere a las condiciones laborales, sino a una forma de inserción marcada por la desigualdad, la precariedad y la constante negociación frente a un sistema que restringe su reconocimiento como sujetos de derecho. ‍ ‍

Resistir desde lo cotidiano: estrategias migrantes de subsistencia‍

Ante la exclusión laboral en Torreón, los migrantes han desarrollado diversas estrategias de subsistencia, principalmente la inserción en el sector informal y el autoempleo: “Cuando miro que ya me estoy quedando sin dinero, voy a vender mis paletas, o a veces a ayudarle a una señora que hace gorditas” (A, migrante hondureña, 31 de marzo de 2026).‍ ‍

Yo a veces, cuando no tengo nada que hacer, no tengo cómo vender una prenda en la fayuca; yo me dedico a reciclar botellas, latas de aluminio, así igual; para mí no me da pena porque eso es un trabajo. (Z, migrante venezolana, 31 de marzo de 2026)‍ ‍

La subsistencia opera mediante una lógica de contingencia donde el trabajo se activa según la urgencia económica. Esta inserción informal no es casual ni neutral: está marcada por el género, la etnicidad y el estatus legal. Las mujeres en Torreón se concentran en actividades de cuidado e intercambio informal mientras los hombres transitan por la construcción y el trabajo físico eventual.‍ ‍

Frente a esta inestabilidad, la subsistencia se convierte en una estrategia colectiva, evidenciando cómo la familia articula sus recursos humanos y laborales para hacer frente a la exclusión estructural: ‍ ‍

Siempre seguir trabajando, no dejar de percibir la parte de mi trabajo día, noche, tarde o madrugada [...] No veía cuánto me iban a pagar ni nada, solo veía el solventar un gran almacén de comida, tanto para acá de mi familia en México como para la de Venezuela. (R, migrante venezolano, 22 de marzo de 2026) ‍ ‍

En el ámbito cultural, los migrantes recurren al ocultamiento de su nacionalidad y la adaptación de su comportamiento para evitar la discriminación: “Teníamos que ocultar nuestra nacionalidad [...] el adaptarnos, el aprender un poquito del hablado mexicano; el superar todo esto fue un reto tanto para mí como para mis hijos” (Y, migrante salvadoreña, 28 de marzo de 2026). Son especialmente las mujeres quienes sostienen estos procesos desde la invisibilidad (Hondagneu-Sotelo et al., 2011), carga que el “limbo administrativo” descrito por Isabella Marie Iturrizaga (2024) agrava: sin documentación regularizada, los migrantes quedan suspendidos entre un estatus que no les reconoce derechos y un entorno que no ofrece vías accesibles para obtenerlos. obligándolos a negociar cotidianamente su presencia desde los márgenes del sistema. Estas prácticas no responden a una elección libre, sino a la necesidad de enfrentar un contexto sistemático de exclusión. “Resistir desde lo cotidiano” implica sostener la vida a través de estrategias múltiples, flexibles e invisibilizadas, en un entorno que estructuralmente limita sus posibilidades de integración plena.‍ ‍

Entre la distancia y la supervivencia: dinámicas familiares migrantes‍ ‍

Las condiciones de discriminación laboral y precariedad económica en Torreón han generado transformaciones significativas en la estructura y dinámica de las familias migrantes, donde múltiples integrantes se incorporan a actividad económicas para contribuir al sustento familiar: “pues en este caso, este, ya mi hijo mayor ya trabaja y él me apoya” (Y, migrante salvadoreña, 28 de marzo de 2026). ‍ ‍

El hijo mayor se inserta en una cadena global de cuidado (Castillo, 2023) que se activa cuando la madre no puede sostener simultáneamente crianza y sustento, extendiendo a la siguiente generación las cargas diferenciadas que la migración impone sobre mujeres e hijos (Hondagneu-Sotelo et al., 2011).‍ ‍

Esta redistribución muestra que la familia abandona esquemas tradicionales para volverse una unidad económica flexible. En Torreón, ello se inscribe en un contexto de asentamiento forzado: al bloquearse el retorno y el avance, la reorganización familiar deja de ser adaptativa para volverse impuesta. A la pérdida material se suma el desgaste de la autoridad parental, pues la irregularidad administrativa devalúa la identidad de quienes cuidan (Navarrete-Suárez, 2024). Esta carga recae sobre las mujeres, atrapadas en la “doble presencia” (Castillo, 2023) de criar como si no trabajaran y trabajar como si no tuvieran hijos, lo que termina trasladando el cuidado hacia los hijos o redes externas.‍ ‍

Se identifican, además, procesos de fragmentación familiar que dan lugar a familias transnacionales cuyos vínculos se sostienen únicamente por videollamadas y remesas: “Han sido 12 años sin ver a mis hijos” (R, migrante venezolano, 22 de marzo de 2026); “tengo 8 años que no veo a mi mamá. Solamente por videollamada [...] no estamos completos, nos falta esa parte” (Z, migrante venezolana, 31 de marzo de 2026). ‍ ‍

Estas separaciones no son consecuencias inevitables de la migración, sino el resultado de barreras estructurales concretas. Este duelo por ausencia (León, 2024) altera la jerarquía interna del hogar y debilita los lazos de apego entre sus integrantes, sin que medie necesariamente una decisión voluntaria: como demuestra Leisy Abrego (2014), en su estudio sobre familias transnacionales salvadoreñas, la imposibilidad de reunificación responde a políticas migratorias, precariedad económica y ausencia de redes de apoyo que prolongan la separación indefinidamente. Leisy Abrego y Cecilia Menjívar (2011) denominan este fenómeno “violencia legal”: un daño sistemático producido no por violencia física, sino por el propio funcionamiento de las instituciones y las normas jurídicas, que impide que madres e hijos migren juntos y genera un miedo constante a la deportación. En Torreón, esta violencia legal opera desde el lado mexicano: la falta de documentación reconocida y la ausencia de mecanismos de regularización producen el mismo efecto de bloqueo sobre las familias migrantes.‍ ‍

No obstante, esta reconfiguración conlleva costos emocionales significativos. La distancia prolongada, la imposibilidad de reunificación y la presión económica producen afectaciones que atraviesan tanto a quienes migran como a quienes permanecen en el lugar de origen. En conjunto, la familia se transforma en una unidad de supervivencia transnacional, que se adapta constantemente a un contexto de exclusión laboral, modificando sus roles, relaciones y estrategias de vida. Así, “vivir entre la distancia y la supervivencia” implica sostener la vida familiar en condiciones de fragmentación, donde la cercanía ya no es física, sino relacional, y donde la familia se reconstruye continuamente frente a las limitaciones impuestas por la exclusión estructural.‍ ‍

Discusión‍ ‍

Cuando el tránsito se vuelve destino: aportes al debate migratorio‍ ‍

El aporte específico de esta investigación a la literatura sobre migración radica en documentar empíricamente, desde un contexto local y situado, el proceso mediante el cual el tránsito estratégico se convierte en asentamiento involuntario en una ciudad intermedia mexicana. Massey et al. (2008) ya advertían sobre la necesidad de integrar múltiples enfoques disciplinares para comprender la migración internacional; sin embargo, gran parte de los estudios sobre México han privilegiado el análisis del tránsito hacia Estados Unidos, dejando en segundo plano los procesos de arraigo en territorio nacional. Los hallazgos recabados en Torreón muestran que la cancelación de mecanismos como cbp y frp no solo bloquea el proyecto migratorio original, sino que produce una ruptura en la lógica de planificación familiar que la Nueva Economía de las Migraciones no logra explicar: cuando la permanencia deja de ser una estrategia de diversificación de riesgos para convertirse en una condición impuesta, las tensiones que emergen en el interior del hogar exceden el marco analítico de las teorías clásicas y exigen una lectura que articule estructura, género y experiencia vivida, como la que este estudio propone desde Torreón.‍ ‍

Trabajar en los márgenes: discusión sobre exclusión laboral migrante‍ ‍

Donde la presente investigación ofrece un aporte diferenciado respecto a la literatura existente es en la articulación entre legalidad liminal y el mercado laboral segmentado en una ciudad intermedia de México. Los hallazgos en Torreón demuestran que este mismo mecanismo opera en el contexto mexicano, donde la ambigüedad documental produce una vulnerabilidad estructural que los empleadores explotan con impunidad, dirigiendo sistemáticamente a los migrantes hacia los sectores más precarios. A diferencia de Portes y Zhou (1993), quienes analizaron la incorporación segmentada principalmente en grandes metrópolis con comunidades étnicas consolidadas, este estudio muestra que en ciudades intermedias sin redes de enclave étnico, la segmentación se agudiza: las personas migrantes carecen de los circuitos informales de inserción que en otros contextos amortiguan la exclusión, quedando expuestos a condiciones salariales entre un 30% y 50% inferiores a las de la población local sin ninguna red de contención. ‍ ‍

Reconfigurar el hogar desde la distancia: aportes y diálogos teóricos ‍ ‍

Los hallazgos confirman lo señalado por Hondagneu-Sotelo et al. (2011) sobre la transformación de las relaciones de género y generación dentro del hogar migrante, extendiendo dicha redistribución de cargas hacia los hijos mayores como nuevos sostenes económicos. Asimismo, coinciden con Lesly Abrego (2014) y Abrego y Menjivar (2011), en que la separación familiar no responde a la falta de voluntad de reunificación, sino a una “violencia legal” sostenida por el aparato institucional; sin embargo, en Torreón este mecanismo opera de manera inversa al estudiado originalmente en Estados Unidos, pues el bloqueo no proviene del país de destino migratorio, sino del propio territorio mexicano de tránsito convertido en asentamiento forzado, donde la ausencia de mecanismos de regularización reproduce el mismo efecto de fragmentación familia documentado en el Sur Global.‍ ‍

Conclusiones ‍ ‍

Este estudio analizó cómo la exclusión laboral sistemática en Torreón, Coahuila, actúa como un eje que reconfigura las dinámicas de las familias migrantes provenientes de Centro y Sudamérica. A partir de 2023, México se ha consolidado como un país de asentamiento forzado debido al endurecimiento de las políticas fronterizas de Estados Unidos; en consecuencia, Torreón ha transitado de ser un punto de paso a un centro de residencia temporal o permanente.‍ ‍

Los hallazgos revelan que la xenofobia lleva al migrante a internalizar la exclusión, generando una “expectativa de rechazo” que lo disuade de buscar empleo formal. La exclusión laboral opera como una dinámica estructural que legitima su inserción en puestos inestables y carentes de derechos, haciendo de la informalidad no una elección libre sino una respuesta forzada.‍ ‍

Esta exclusión incide directamente en la reconfiguración familiar: la precariedad obliga a una redistribución de roles donde otros integrantes –como los hijos mayores– se incorporan al ámbito laboral, transformando la familia en una unidad de supervivencia. “Habitar la exclusión” implica además una reconfiguración identitaria donde el migrante adapta u oculta su origen para reducir el riesgo de discriminación, sosteniendo vínculos afectivos desde la distancia y la incertidumbre.‍ ‍

En conjunto, la exclusión laboral no solo condiciona la inserción económica migrante, sino que reconfigura integralmente su organización familiar, sus relaciones afectivas y sus estrategias de vida, dando lugar a prácticas de resistencia cotidiana que sostienen la vida en un entorno estructuralmente adverso.‍ ‍

Respecto a la metodología, si bien el muestreo en cadena facilitó el contacto con los participantes gracias a la colaboración del PRAMI de Ibero Torreón y del Centro para Migrantes “Jesús Torres”, el estudio enfrentó desafíos significativos debido a la falta de disposición de algunos sujetos para ser entrevistados, derivada de su propia condición de vulnerabilidad. Para hacer frente a esta situación, se priorizó la construcción de confianza mediante la explicación clara de los objetivos de la investigación, el carácter voluntario de la participación y las garantías de confidencialidad. Asimismo, se optó por una aproximación flexible en los tiempos y espacios de entrevista, adaptándose a las condiciones y disponibilidad de los participantes.‍ ‍

Desde esta base, el estudio abre interrogantes para ampliar el análisis de cómo la exclusión laboral sistemática actúa como un factor condicionante en la reconfiguración de las dinámicas familiares: ¿De qué manera las cámaras de comercio y las asociaciones empresariales de Torreón pueden intervenir para sensibilizar al sector privado sobre la validez de los documentos de refugio y reducir la “expectativa de rechazo” en los migrantes? ¿Cuáles son las consecuencias a largo plazo en el desarrollo psicoemocional de los niños y adolescentes que asumen roles económicos activos tras la ruptura de jerarquías familiares tradicionales por la precariedad? ¿Qué impacto tiene el ocultamiento de la identidad nacional y la adaptación del lenguaje en el sentido de pertenencia y la salud mental de las personas migrantes a largo plazo?‍ ‍

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[1] Estudiante de sexto semestre de la Licenciatura en Psicología en la Universidad Iberoamericana Torreón. Coordinadora del Voluntariado Universitario Pedro Arrupe SJ de Ibero Torreón en el área de Migrantes. Correo electrónico: aby.delgado@ibero-torreon.edu.mx, ORCID 0009-0008-5793-5436.

[2] Estudiante de cuarto semestre de la Licenciatura en Derecho en la Universidad Iberoamericana Torreón. Coordinadora del Voluntariado Universitario Pedro Arrupe SJ de Ibero Torreón en el área de Migrantes. Correo electrónico: kendra.guerra@ibero-torreon.edu.mx, ORCID 0009-0002-4495-5602.‍ ‍

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