Aprender en contextos de hostilidad migratoria. Una experiencia de servicio social universitario en Chicago
Learning in Contexts of Anti-Immigrant Hostility: A University Social Service Experience in Chicago
Andrea Sánchez Álvarez[1]
Yohanan Salmerón Chaparro[2]
Resumen. En el contexto de reconfiguración en Estados Unidos tras el inicio del mandato de Donald Trump en enero de 2025, el fenómeno migratorio se ha convertido en un eje de discusión en los ámbitos académico, político y comunitario. Este artículo tiene como objetivo presentar la sistematización del servicio social de inserción realizado durante el otoño de 2025, en el marco del intercambio entre la Universidad Iberoamericana Puebla, la Universidad Loyola de Chicago y Rincon Family Services, con el propósito de analizar cómo estas experiencias contribuyen a la formación y al crecimiento profesional del estudiantado. Desde la ecología de saberes y el enfoque del aprendizaje situado, el trabajo analiza la articulación entre formación académica, inmersión comunitaria y producción de conocimiento crítico sobre migración e integración. Metodológicamente, el trabajo se sustenta en el modelo de sistematización de cinco tiempos propuesto por Jara (2018), el cual permite reconstruir lo vivido y reflexionar críticamente sobre sus tensiones y aprendizajes para la elaboración de propuestas. Los resultados evidencian que la experiencia migratoria se configura en la intersección entre prácticas de hostilidad institucional y formas de hospitalidad impulsadas por actores comunitarios y universitarios. Asimismo, destacan el papel de estas alianzas en la construcción de conocimiento y de redes de acompañamiento frente a escenarios de exclusión.
Palabras clave: migración, aprendizaje situado, ecología de saberes, práctica interinstitucional, integración social.
Abstract. In the context of changes in the United States following the beginning of Donald Trump’s administration in January 2025, migration has become a central topic of discussion in academic, political, and community spheres. This article presents a systematization of a social service placement carried out during the fall of 2025 as part of an exchange between Universidad Iberoamericana Puebla, Loyola University Chicago, and Rincon Family Services. Its purpose is to analyze how these experiences contribute to students’ academic development and professional growth. Drawing on the ecology of knowledges and the situated learning approach, the study examines the interplay between academic training, community immersion, and the production of critical knowledge on migration and integration. Methodologically, the study draws on Jara’s (2018) five-stage systematization model, which enables the reconstruction of lived experience and critical reflection on its tensions and lessons in order to generate future proposals. The findings show that the migrant experience is configured at the intersection of institutional hostility and forms of hospitality promoted by community and university actors. They also highlight the role of these alliances in the production of knowledge and the creation of support networks in contexts of exclusion.
Keywords: migration, situated learning, ecology of knowledges, inter-institutional practice, social integration.
Introducción
En el contexto del endurecimiento de la política migratoria en Estados Unidos desde 2025, la migración se configura como un campo de tensiones en el que coexisten prácticas de hostilidad institucional y hospitalidad comunitaria, que moldean las experiencias de las personas migrantes y de quienes interactúan con ellas.
En ese sentido, este artículo presenta la sistematización del proceso de intercambio de servicio social de inserción[3] realizado por Andrea Sánchez Álvarez, estudiante de la licenciatura en Relaciones Internacionales, durante el semestre de otoño 2025, entre la Universidad Iberoamericana Puebla (Ibero Puebla) y la Universidad Loyola de Chicago. La experiencia se comprende como un proceso de producción de conocimiento situado bajo el paradigma de la ecología de saberes en contextos atravesados por políticas migratorias restrictivas.
Durante su experiencia, la estudiante experimentó las repercusiones del regreso de Donald Trump a la Casa Blanca en enero de 2025, caracterizadas por una aplicación más agresiva de la ley migratoria, especialmente en ciudades santuario como Chicago, marcada por un aumento de detenciones y deportaciones. La nueva administración realizó cambios radicales en el sistema legal de inmigración de Estados Unidos, restringió drásticamente las vías de entrada y suspendió diversas protecciones. Estos cambios han convertido la inmigración en uno de los temas más controversiales del país.
La experiencia de servicio social de inserción en Chicago se divide en dos dimensiones: una teórica y otra inmersiva (figura 1). La parte teórica consiste en la asistencia del estudiantado a un curso de migración en la Universidad Loyola de Chicago, compartido con estudiantes de Trabajo Social, Relaciones Internacionales, Criminología, entre otras carreras.
En ese curso se estudian distintas políticas de migración, se realizan lecturas y se dialoga con otros estudiantes. Los contenidos teóricos buscan generar una postura crítica frente a las “buenas prácticas” de la migración impulsadas por actores como gobiernos locales, nacionales e internacionales, figuras políticas públicas y no gubernamentales, universidades, entidades religiosas, organizaciones de la sociedad civil, voluntariado y estudiantado en el Centro de Acompañamiento a Inmigrantes y Refugiados (cira, por sus siglas en inglés), donde se desarrollan actividades de investigación, difusión, traducción, estadística y planeación de eventos.
En esta etapa se empieza a cultivar el conocimiento crítico desde una pedagogía ignaciana que cuestiona las estructuras asimétricas de poder y las jerarquías raciales y sociales. Asimismo, se desarrollan diálogos interculturales sobre prácticas y políticas migratorias entre estudiantes del Sur y del Norte global; se problematizan conceptos como “ilegalidad”, “criminalización” y “alienación” en la práctica migratoria; y se identifican estructuras de resiliencia, y conocimiento, mediante redes de apoyo, saberes comunitarios, además de movimientos sociales y religiosos.
La etapa inmersiva busca exponer a las y los estudiantes al contexto migratorio en Estados Unidos y brindarles contacto directo con personas migrantes. En esta segunda etapa, el conocimiento construido en clase se interioriza, ya que se producen o deconstruyen conocimientos mediante el diálogo y el servicio con migrantes y refugiados, quienes se vuelven guías y autores de esta experiencia inmersiva.
La pregunta que guía esta sistematización es ¿cómo el servicio social universitario de inserción, en un contexto de hostilidad migratoria, contribuye a la producción de conocimiento situado y a la formación crítica desde la ecología de saberes?
Para responder a esta interrogante, el artículo se sitúa en el cruce entre dos perspectivas teórico-metodológicas: por un lado, la ecología de saberes, que reconoce la coexistencia de distintos tipos de conocimiento —académicos, comunitarios y experienciales— en la comprensión de lo social; y, por otro, el aprendizaje situado, que enfatiza el carácter contextual, relacional y práctico de los procesos formativos. Desde este posicionamiento, se entiende la sistematización de experiencias como una vía para reconstruir, interpretar y resignificar lo vivido, generando conocimiento a partir de la práctica.
Sousa Santos (2019) describe la ecología de saberes como un diálogo intercultural entre el conocimiento científico y otros saberes que resisten las formas occidentales hegemónicas de pensamiento, práctica e investigación. Desde esta perspectiva, el estudiantado dialoga entre los conocimientos académicos adquiridos en el aula y los saberes construidos en la práctica con personas migrantes. Por ello, la experiencia de aprendizaje situado, articulada con la ecología de saberes, crea un marco de aprendizaje y conocimientos sobre el fenómeno migratorio. La metodología propuesta por Jara (2018) permite recuperar los saberes adquiridos, al centrarse en el proceso de aprendizaje situado que la estudiante construyó a partir de su experiencia con personas migrantes.
Metodología de la sistematización de la experiencia
La presente investigación consiste en una sistematización de experiencias desarrollada bajo el modelo de los cinco tiempos propuesto por Jara (2018): punto de partida, preguntas iniciales, recuperación del proceso vivido, reflexión del proceso vivido y reflexión de fondo. Asimismo, la investigación se sitúa en la teoría del aprendizaje situado (SLT), que resalta y reconoce “el proceso y el desarrollo del aprendizaje cuando las personas tienen la oportunidad de participar en una comunidad de práctica” (Mina, 2019, p.1).
La experiencia sistematizada corresponde al proyecto de servicio social universitario de inserción, realizado durante el semestre de otoño de 2025 en la ciudad de Chicago, en el marco de la colaboración interinstitucional entre la Universidad Iberoamericana Puebla, la Universidad Loyola de Chicago y Rincon Family Services (rfs, en sus siglas en inglés).
La sistematización se construye principalmente a partir de la vivencia del servicio social de inmersión en Chicago de Andrea Sánchez Álvarez, quien, al momento de la experiencia, contaba con 21 años y era estudiante de la Licenciatura en Relaciones Internacionales. El proceso fue acompañado reflexivamente por Yohanan Salmerón Chaparro, quien, al momento de la experiencia, tenía 24 años. Ella fue supervisora del servicio social de Andrea y anteriormente participante del mismo programa.
A partir de esta colaboración, el texto se construye a dos voces: una en tercera persona, que dirige la perspectiva analítica de la sistematización, y otra en primera persona, que recupera la experiencia directa.
La recuperación del proceso vivido se lleva a cabo mediante la reconstrucción narrativa de la experiencia, sustentada en la revisión de la bitácora, memorias y demás registros documentales generados durante el periodo de práctica (véase anexo 1 para la tabla de registro de actividades).
Por su parte, la reflexión crítica se construye mediante el análisis de aprendizajes y tensiones a partir de cuatro ejes temáticos definidos inductivamente a partir de la recurrencia de temas presentados en los registros y reflexiones: Eje 1: Gobernanza migratoria, y reconfiguración del acceso a derechos migratorios y sociales; Eje 2: Participación y barreras en la integración migratoria y el servicio social; Eje 3: Organizaciones comunitarias como infraestructuras paralelas de bienestar e integración; Eje 4: Mentoría de estudiantes en contextos migratorios desde una pedagogía ignaciana.
Finalmente, se presentan los aportes teóricos y prácticos derivados de la experiencia sistematizada, particularmente en relación con las condiciones de vulnerabilidad y la hostilidad institucional que caracterizan el contexto migratorio analizado.
A partir de estos cuatro ejes, el análisis propuesto se articula desde la categoría transversal de hospitalidad/hostilidad, entendida no como una oposición binaria, sino como una relación dinámica y simultánea que estructura la experiencia migratoria contemporánea. Mientras que la hostilidad se expresa en políticas estatales restrictivas, dispositivos de control y discursos de criminalización, la hospitalidad emerge en prácticas comunitarias, redes de apoyo y espacios institucionales alternativos que buscan sostener la vida y los derechos de las personas migrantes.
En la sección de resultados, se reflexiona sobre las causas y consecuencias de las políticas migratorias experimentadas durante el servicio social, acompañadas de algunas recomendaciones elaboradas por la estudiante de inserción y su coordinación.
De manera indirecta, la sistematización incorpora las experiencias de otros actores como el personal académico y supervisión, actores comunitarios, estudiantes internacionales y personas migrantes cuyas vivencias y reflexiones influyeron en la construcción de aprendizajes colectivos.
Dado que se busca resguardar la seguridad y privacidad de las personas migrantes y proteger su proceso migratorio, no se incluyen nombres, datos identificables ni testimonios literales, priorizando las narraciones reconstruidas y los análisis situados.
Sobre el Proyecto de Servicio Social de Inserción. Universidad Iberoamericana Puebla-Universidad Loyola de Chicago
El Proyecto de Servicio Social de Inserción Universidad Iberoamericana Puebla-Universidad Loyola de Chicago nació en 2003. En él han participado estudiantes de Comunicación, Nutrición, Psicología y Relaciones Internacionales. Según el periodo académico en el que se desarrolla el programa, ya sea primavera u otoño, han participado uno o dos estudiantes de esta u otras carreras, lo que ha promovido la práctica interprofesional y la inmersión colaborativa.
La experiencia posiciona al estudiantado participante en un estado de transición, en el que se enfrenta a dejar a su familia, exponerse a otro idioma y cultura, navegar los sistemas de transporte, salud y educación, e incluso enfrentar situaciones de racismo e inseguridad. Este contexto lleva a las y los estudiantes a desarrollar mayor empatía hacia las experiencias y condiciones de personas migrantes y refugiadas recién llegadas a Estados Unidos.
Las alianzas comunitarias-universitarias son esenciales para que las y los estudiantes tengan contacto directo con la población. La universidad fortalece la dimensión teórica, mientras que los aliados comunitarios cultivan la ecología de saberes mediante el reconocimiento de la persona migrante como autora de conocimiento. La alianza más reciente del programa, en la cual la estudiante realizó su servicio fue con Rincon Family Services.
Principales actores del área de trabajo del servicio social de inserción
a) Universidad Loyola de Chicago
La Universidad Loyola de Chicago fue fundada en 1807. Actualmente está ubicada en el vecindario de Rogers Park, en Chicago, Illinois, una zona históricamente habitada por migrantes y refugiados. En 2025, este vecindario fue escenario de varias redadas de ICE (Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de los Estados Unidos). Su misión universitaria consiste en transmitir conocimientos mediante el aprendizaje, la justicia y la fe. Esta misión, junto con la búsqueda de formar jóvenes profesionistas desde una mirada jesuita, dio origen en 2018 al Centro de Acompañamiento a Inmigrantes y Refugiados, bajo la dirección de la Dra. María Vidal (cira, 2019).
La formación de profesionales se realiza a través de investigación colaborativa, e inmersión comunitaria, procesos en los que las y los estudiantes escuchan, dialogan y se comprometen con las experiencias de migrantes y refugiados. cira ha promovido la formación y la pedagogía ignaciana de profesionales mediante intercambios de prácticas profesionales y servicio social con otras universidades jesuitas, como es el caso de la Ibero Puebla, bajo la dirección de la profesora Estefanía Arreguín.
Uno de los objetivos principales del intercambio de estudiantes, además de fortalecer los lazos entre universidades jesuitas, es promover un diálogo intercultural. Los estudiantes de ambas universidades tienen la oportunidad de cuestionar sus construcciones sociales y prejuicios acerca del fenómeno migratorio que rodea a ambos países y comprometerse con una nueva realidad basada en la justicia social.
b) Rincon Family Services
Rincon Family Services (rfs) es una organización sin fines de lucro ubicada en el lado oeste de Chicago, fundada en 1972. rfs inició como una pequeña clínica de desintoxicación para la comunidad puertorriqueña en Chicago. Durante estos cincuenta años han agregado servicios de migración, prevención de violencia, salud mental, programas extracurriculares para niños, niñas y jóvenes (figura 2), educación técnica y una escuela de consejería. Actualmente atiende a comunidades latinas, asiáticas y afrodescendientes, y cuenta con siete locaciones en diferentes zonas de la ciudad y en dos suburbios de Chicago.
Después de la pandemia de COVID-19, el intercambio de servicio social tuvo que repensarse, ya que, desde la perspectiva de la comunidad estudiantil, era necesaria una alternativa más práctica y directa con comunidades migrantes. Por ello, se creó, la Alianza para el Liderazgo en la Integración de Inmigrantes, la Capacitación y el Servicio (alitas, en sus siglas en inglés), una alianza de la mano de Rincon Family Services, para promover la práctica contextualizada, intercultural e interprofesional de profesionales bilingües y biculturales en el ámbito de la salud mental y la migración. Rincón constituye un espacio geográfico y de saberes que permite al estudiantado aplicar los conocimientos adquiridos durante su formación académica en México y Chicago, así como confrontarlos con las situaciones que migrantes y refugiados experimentan en Estados Unidos.
La experiencia del quehacer universitario en el ámbito migratorio
El quehacer universitario se constituye como una herramienta de doble alcance: impulsa el crecimiento y la formación tanto de universitarios como de la sociedad en la que intervienen. Asimismo, fomenta la creación de una ecología de saberes que promueve la participación, el involucramiento y el compromiso ciudadano en ambos sectores. La institución académica se convierte así en una guía hacia la construcción de una ciudadanía consciente, crítica y comprometida, en la que se resalta la importancia de la educación superior y de su acompañamiento mediante una formación integral y humana orientada al bienestar colectivo y al pensamiento ecológico (Chávez y Norzagaray, 2022).
En el presente proyecto de servicio social de inserción en Chicago, el contacto con personas migrantes contribuye a crear un espacio de encuentro entre conocimientos y experiencias diversas, lo que generan un tejido de saberes epistemológicos. En este proceso, el quehacer universitario favorece la creación de diálogos epistemológicos a partir de una diversidad de áreas de especialización profesional que nutren tanto a los estudiantes como a las comunidades con las que interactúan.
De igual manera, esta red interseccional de conocimientos migratorios se construye desde una experiencia de integración comunitaria propia del servicio social de inserción. Con ello se fortalce el desarrollo profesional y se motiva el crecimiento integral ético, solidario y ciudadano del estudiantado. En el caso de Andrea, la experiencia reafirmó su compromiso social y la responsabilidad de ampliar de manera continua su comprensión crítica y su involucramiento en las dinámicas sociales que atraviesan a los sectores históricamente diferenciados.
La selección de este proyecto, como parte del proceso de integración universitaria de la estudiante, partió de un interés genuino por profundizar su aprendizaje y estudio del ámbito migratorio de manera más inmersiva, a través de un entorno multidisciplinario e interinstitucional. En este se buscó concebir el servicio social como un espacio de compromiso social activo para probar y desarrollar capacidades en diversos ámbitos de acción.
La experiencia en Chicago desde el trabajo en la organización de rfs y cira abrió en la estudiante un nuevo horizonte de comprensión académica, social y personal que no habría sido posible sin el nivel de involucramiento personal que asumió durante los meses de agosto a diciembre.
Eje 1: Gobernanza migratoria y reconfiguración del acceso a derechos migratorios y sociales
Mi llegada a Chicago[4] se dio en un contexto de crisis y tensión en Estados Unidos tras el cambio de administración en enero de 2025. La situación migratoria se intensificó con el aumento de los operativos de ICE, especialmente en ciudades santuario como Chicago. Paralelamente, el cierre y recorte de programas y recursos gubernamentales redujo la capacidad de respuesta de los servicios de asistencia social dirigidos a las poblaciones más afectadas, entre ellas la población migrante (The White House, 2025).
El 1 de octubre de 2025 comenzó el cierre de gobierno más largo en la historia de Estados Unidos, lo que obligó a la suspensión de los pocos programas gubernamentales de asistencia disponibles (Faguy, 2025). El ambiente social y político, marcado por los drásticos cambios legislativos, se convirtió en una amenaza “justificada” por la creación de un discurso deshumanizante hacia las comunidades migrantes, para quienes parecían cerrarse y limitarse cada vez más las oportunidades de establecer o preservar su vida en el país.
En tan solo un mes, la ciudad completa de Chicago se transformó. En casi diez días, la Operación Midway Blitz, iniciada el 8 de septiembre de 2025, había logrado la detención de alrededor de 550 personas. Civiles que documentaron el uso de fuerza excesiva y redadas que incluso terminaron en la aprehensión de algunos ciudadanos estadounidenses (Borcia, 2025). El inicio de septiembre estuvo marcado por tensiones derivadas de las brutales detenciones, numerosas protestas en defensa de los derechos humanos de las personas migrantes y otras manifestaciones en contra de la administración de Trump (Martínez y Peñaloza, 2025).
La indignación y la división en el país crecían a medida que nuevos discursos de figuras políticas como el presidente Trump y el gobernador Pritzker se pronunciaban ante los hechos sucedidos durante esas semanas. En este contexto, las organizaciones de la sociedad civil y los centros educativos se consolidaron como actores clave que intentaron ocupar los vacíos gubernamentales en el servicio y la atención social.
La hostilidad en Estados Unidos, expresada en el aumento de restricciones migratorias, también se manifestó en experiencias individuales. Como nueva estudiante internacional, esto se reflejó en los procedimientos relacionados con mi visa, lo que incrementó la incertidumbre sobre la continuidad de mi proyecto tras la cancelación imprevista de citas consulares y la suspensión del mismo servicio social de diversos estudiantes de universidades hermanas. Surgió así una nueva percepción sobre los riesgos relacionados con la condición de estudiante internacional en Estados Unidos (Drenon y FitzGerald, 2025).
Una vez en la ciudad, la incertidumbre aumentó a medida que mis acercamientos con ICE se hicieron más recurrentes, tanto dentro como fuera del trabajo. La sensación de hipervigilancia se acentuaba después de cada encuentro con protestas ocurridas en el centro de la ciudad y ante la advertencia del servicio migratorio sobre el “correcto” uso de mis redes sociales y mi involucramiento académico (U.S. Embassy and Consulates, 2025).
Por otro lado, la clase en línea de servicio social de la Universidad Iberoamericana Puebla, impartida por la profesora Arreguín, además de ser un proceso educativo, se transformó en un espacio de acompañamiento y discusión. En él, quienes participábamos –estudiantes de esta universidad que realizábamos un proyecto de servicio social de inserción– tuvimos la oportunidad de procesar y compartir estas nuevas realidades y experiencias desde nuestras diversas áreas de trabajo.
De esa manera, mi trabajo como asistente de administración de casos en rfs y como asistente de investigación en cira se desarrolló en áreas claramente diferenciadas por la naturaleza de las responsabilidades y el enfoque de cada institución. Ambas experiencias se complementaron y convergieron en el análisis y la atención del fenómeno migratorio, lo que permitió comprenderlo desde una dimensión personal y profesional.
Este contexto político y social atravesó de manera directa mi experiencia de inserción en Chicago y permitió identificar las tensiones, los aprendizajes y las transformaciones que estructuran este y los siguientes ejes analíticos.
a) Aprendizajes del eje
La hostilidad institucional se manifiesta a través de prácticas y discursos que producen condiciones estructuralmente opresivas hacia migrantes. Las organizaciones y actores comunitarios y académicos presentaron una nueva propuesta de saberes de redes de cuidado e incidencia ante problemáticas sociales.
b) Tensiones identificadas
Los principios de legalidad, garantía y protección en el ámbito migratorio resultan contradictorios en su aplicación, pues en la práctica continúan vulnerándose derechos. En esta misma línea, el Estado ha dejado de cumplir plenamente con sus responsabilidades, trasladándolas y sobrecargando a las organizaciones comunitarias.
Así, en términos de la relación entre hostilidad y hospitalidad, este eje muestra cómo las políticas migratorias contemporáneas producen entornos de exclusión que, sin embargo, son parcialmente contrarrestados por redes de apoyo impulsadas desde lo comunitario e institucional. Esta coexistencia revela que la experiencia migratoria no está determinada únicamente por la acción estatal, sino por la articulación frecuentemente tensionada entre múltiples actores y niveles de intervención.
Eje 2: Participación y barreras en la integración migratoria y el servicio social
En el ámbito académico, en el cira, tuve la oportunidad de estudiar el efecto e impacto de los programas académicos implementados para las comunidades migrantes, a través del análisis e interpretación de datos de las encuestas elaboradas como parte de la implementación de los programas, así como el trabajo en transcripciones y traducciones de grupos focales.
cira colabora continuamente con el informe del Programa de Padres Mentores con la Organización Southwest y la LSNA de Palenque. Este programa permite que madres y padres de familia participen como voluntarios en las escuelas de sus hijos a cambio de un estipendio. Está dirigido a familias estructuralmente segregadas, con recursos limitados, y migrantes recién llegados. El reporte se presenta ante sus donantes para asegurar la continuidad de los fondos. Tiene como finalidad ayudar a los estudiantes a mejorar sus resultados académicos, así como promover formas transformadoras de compromiso e integración entre las familias, las escuelas y las comunidades (Vidal de Haymes et al., 2025).
A través del análisis de cada encuesta y de su retroalimentación, fue posible comprender la distribución, la segmentación y los niveles de participación de la población migrante en la ciudad de Chicago, particularmente en los centros de educación pública donde se implementó el Programa de Padres Mentores. Por ejemplo, se identificó que la mayoría de las participantes eran mujeres casadas hispanohablantes, lo que evidencia la persistencia de roles de género tradicionales y la influencia de barreras lingüísticas en el acceso e integración dentro de espacios institucionales.
Aunque los testimonios recabados eran breves, ofrecían un panorama amplio sobre las realidades y los desafíos que enfrentan numerosas familias con estatus migratorio diverso, pero, sobre todo, reflejaban el impacto humano que poseen estos programas en las personas: “después de un diagnóstico de autismo, yo sentí que mi vida no tenía mucho sentido, el programa de padre mentor vino a abrirme y a quitarme esa venda que tenía en los ojos y vino a decirme: no ahí no acaba la vida” (participante de Padres Mentores, 2025).
Al finalizar el programa, aumentó el número de participantes que fueron empleados, y varios iniciaron cursos de inglés, lo que refleja su impacto en el fortalecimiento de trayectorias laborales y educativas.
Aunado a este estudio, mi trabajo en cira se complementaba con un curso de Migración, Derechos Humanos y Justicia Social impartido por la Dra. Vidal, el cual funcionó como un espacio de reflexión crítica que me permitió reinterpretar la práctica desde marcos teóricos más amplios. Las conversaciones de esta clase evidenciaron que las experiencias propias y las de las personas acompañadas no eran aisladas, sino parte de patrones estructurales de exclusión migratoria presentes en distintas formas y áreas de asistencia.
Esta triangulación entre práctica, teoría y diálogo interdisciplinario me permitió problematizar supuestos teóricos del trabajo de servicio social, revelando así tensiones entre el discurso académico y las limitaciones reales de acceso que enfrentaban las familias migrantes y los trabajadores sociales.
a) Aprendizajes del eje
La creación de espacios, programas y clases que promueven el diálogo y el aprendizaje, facilita e incentiva el crecimiento personal y profesional de personas migrantes y colaboradores mediante la transferencia y comunicación de conocimientos epistemológicos, resaltando la importancia de la sensibilidad humana en las decisiones que se toman en estos espacios. De la misma manera, la colaboración del alumnado en el trabajo permite comprender de forma más directa la realidad migratoria de muchas familias migrantes recién llegadas a Estados Unidos y su relación con los programas privados y gubernamentales.
b) Tensiones identificadas
La participación migrante en espacios educativos y profesionales se encuentra condicionada por barreras lingüísticas e ideologías de género, lo que permite identificar los límites entre el discurso teórico del trabajo social y las condiciones reales que restringen el acceso efectivo a servicios.
La hospitalidad programática permite la existencia de espacios educativos que promueven el diálogo, el aprendizaje y el intercambio de saberes. Esto amplía el paradigma de comprensión de la vivencia y navegación migratorias para nuevas familias migrantes con escasos recursos en Estados Unidos. Sin embargo, las hostilidades gubernamentales y las limitaciones estructurales evidencian el alcance limitado de estos programas por razones presupuestarias.
Eje 3: Organizaciones comunitarias como infraestructuras paralelas de bienestar e integración
rfs se convirtió en un reflejo crudo de la realidad migratoria y social en la ciudad de Chicago, pero también en un espacio de compañía y solidaridad frente al inquietante panorama que atravesábamos.
Mi trabajo como asistente de administración de casos comenzó con la revisión de archivos de documentación de quienes habían sido atendidos. Muchos compartían historias muy parecidas: migrantes de países latinoamericanos que llegaron a los Estados Unidos sin hablar el idioma y sin ofertas de trabajo, lo que los hacía más propensos a vivir en condiciones de carencia y precariedad.
Eventualmente, comencé a trabajar en la elaboración directa de dichos documentos bajo una interacción personal con las y los participantes, lo cual transformó y desplazó mi conocimiento teórico a una práctica vivencial.
Conocer de manera directa a las personas detrás de cada expediente me permitió dimensionar humanamente las historias y los datos que fácilmente podían diluirse entre una amplia base de información y casos. La responsabilidad y el compromiso que tenía en mi trabajo adquirieron una dimensión más profunda, al reconocer que su efectividad podía condicionar y afectar significativamente la vida de una persona.
Conforme llegaba el invierno y la situación de ICE escalaba, observaba la disminución del número de solicitantes presenciales que llegaban a las oficinas. Esta disminución no respondía a una reducción de necesidades, sino al aumento del miedo colectivo que limitaba la movilidad de las personas migrantes. Como consecuencia, se creó una línea fija telefónica y móvil de trabajo para reconfigurar las formas de acceso a servicios básicos.
A su vez, la pérdida de empleo en la población migrante aumentó debido a despidos preventivos y a decisiones individuales de resguardarse en casa por temor a una detención. Esto exhibió la fragilidad de las trayectorias laborales de la población migrante, así como la inseguridad alimentaria provocada por la escasez de bancos de comida y los recortes y cambios del Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (Bauer y Whitmore, 2025). Todo ello mostró que la precariedad existente antes de la llegada de ICE no era solo circunstancial, sino estructural.
Antes esto, las experiencias relatadas por distintas personas a quienes atendía convergían en narrativas como la siguiente[5]:
Por teléfono:
Persona 1: Buen día, me compartieron este teléfono, me dijeron que podrían brindarme asistencia.
Andrea: ¡Buen día!, claro, con mucho gusto. ¿Cuál es su situación?
Persona 1: Rento casa por el barrio de ---, mi permiso de trabajo está vencido y por todo lo que ha pasado he tenido miedo de salir a trabajar. Ya no tengo dinero y me toca pagar la renta.
Andrea: Entiendo, ¿cuánto tiempo de retraso tiene en su renta?
Persona 1: Llevo ya dos meses que no he podido salir y pagar. Tengo dos hijos, los cuido yo sin ayuda. Ellos ya tampoco han ido a la escuela, me da miedo que les pase algo.
Andrea: ¿Viven ustedes solos o comparten domicilio?
Persona 1: No, compartimos la casa con un amigo, él sigue trabajando, pero con su salario ya no nos alcanza para los cinco y nos están presionando mucho con la renta, pero ya casi no tenemos tampoco para pagarnos ni la comida.
Andrea: Entiendo, muchas gracias por acercarse. Voy a tomar unos datos para poder procesarla en el programa de renta y poder coordinar que igualmente se le incluya en la entrega de despensas de este mes. Con todo lo que ha pasado, ¿considera que necesita acompañamiento psicológico para ayudarle a procesar este suceso? Es gratuito.
Persona 1: Sí, muchas gracias, señorita, Dios la bendiga.
Frente a este tipo de escenarios, mi supervisora comenzó a capacitarnos para brindar sesiones informativas de “Conoce tus derechos en caso de detención” en centros educativos, consulados y otras localizaciones de rfs, con el objetivo de acompañar y preparar a las personas. Asimismo, se fortalecieron y expandieron otros programas y vinculaciones, como el Programa de Asistencia de Renta y el Programa de Asistencia Energética para Hogares de Bajos Ingresos.
De esta manera, rfs asumió un papel que trascendía el acompañamiento comunitario, al funcionar como mecanismo de contención frente a vacíos institucionales más amplios. Las propuestas resolutivas eran esperanzadoras; sin embargo, en la práctica cotidiana, estas respuestas también comenzaron a enfrentar limitaciones de cobertura. Fue en ese contexto donde aprendí sobre el peso del NO.
Decirle no podemos a las familias que buscaban en nosotros prestaciones similares a las del Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP) que habían sido recortadas por el gobierno, y tener que agregarlas a una larga lista de espera para canastas básicas porque la demanda era cada vez más mayor y los recursos de las instituciones más limitados.
Responder con un no a las madres que preguntaban si podían asegurarse de que sus hijos estuvieran bien antes de ser detenidas, y orientarlas para llenar una hoja de poder custodio que les resultaba difícil de navegar por la carga emocional y legal que implicaba.
Anunciar que una persona no recibiría apoyo por no cumplir con los requisitos burocráticos del programa, pese a necesitarlo, reflejaba las tensiones que enfrentaban las organizaciones comunitarias ante recursos cada vez más limitados y un acceso crecientemente restringido a la asistencia.
En este contexto, uno de los programas más relevantes fue la Iniciativa para los Nuevos Estadounidenses, orientada a capacitar y apoyar económicamente a residentes con más de tres años en Estados Unidos durante su proceso de obtención de la ciudadanía estadounidense. En este espacio tuve la oportunidad de adaptar el manual de implementación del proyecto, familiarizarme con los requisitos del proceso de naturalización y acompañar la documentación de postulantes en el área de La Villita.[6]
En esta actividad se observó que la ciudadanía no era percibida únicamente como un trámite administrativo, sino como mecanismo de protección frente a la vulnerabilidad estructural migratoria que no solo les concede a las personas el permiso de residir en un espacio, sino de conservar una vida que con esfuerzo construyó a lo largo de su estancia.
Este proceso igualmente está marcado por distintivas desigualdades económicas, lingüísticas y burocráticas que dificultan su acceso y navegación, sin la existencia de un acompañamiento profesional, institucional y económico.
a) Aprendizajes del eje
Las organizaciones no solo acompañan, sino que funcionan como una infraestructura clave frente a un Estado ausente. El acceso a derechos como la ciudadanía y la atención social ha transitado gradualmente hacia una mayor dependencia de estos espacios. Paralelamente, las comunidades migrantes han evolucionado como nuevas redes de apoyo, donde se comparten información y recursos, construyendo de esta manera nuevos tipos de hogares sostenidos por la solidaridad y la resiliencia frente a hostilidades gubernamentales.
b) Tensiones identificadas
Existe una tensión entre el papel que asumen las organizaciones ante el vacío estatal y sus límites reales de recursos, lo que condiciona el acompañamiento y puede imposibilitar el cumplimiento pleno de la demanda de asistencia.
Esto puede interpretarse como una forma de hospitalidad de emergencia, en la que el acompañamiento cotidiano busca mitigar los efectos de la exclusión estructural. No obstante, desde la tensión entre hostilidad institucional y hospitalidad comunitaria, se observa que estas respuestas se encuentran limitadas por la escasez de recursos, lo que revela sus alcances y límites frente a una demanda creciente.
Eje 4: Mentoría de estudiantes en contextos migratorios desde una pedagogía ignaciana
Desde la experiencia de Yohanan como exparticipante y posteriormente supervisora del programa emergen también reflexiones vinculadas al acompañamiento estudiantil en contextos migratorios.
Durante el otoño 2023 y la primavera de 2024, Yohanan realizó sus prácticas y servicio social en el mismo programa de inserción en el que posteriormente participó Andrea. Durante su experiencia, Yohanan experimentó la crisis migratoria de Chicago de 2023, cuando migrantes venezolanos fueron enviados desde Texas a Chicago en camiones, en condiciones deplorables. Este proceso migratorio marcó su forma de analizar el impacto de la política en la vida de las comunidades, las familias y las personas.
a) Aprendizajes del eje
Después de su experiencia, continuó trabajando en cira como asistente de investigación y supervisora de prácticas y servicio social internacional. La experiencia de Andrea fue el primer servicio social de Ibero Puebla que Yohanan supervisó. Gracias a la formación en su propia experiencia de servicio social de inserción, logró anticipar estrategias o conocimientos que fueran prácticos para Andrea, en especial durante la operación relámpago.
Una de las partes más significativas del proceso para Yohanan es ofrecer acompañamiento y observar cómo los alumnos crean sus propias posturas críticas. Los alumnos ayudan a seguir creciendo y cuestionando hostilidades y hospitalidades en el fenómeno migratorio; su curiosidad, y lucha epistemológica, actúan como una urgencia de seguir aprendiendo y deconstruyendo saberes.
b) Tensiones
La modalidad presencial es importante para vivir la experiencia en Chicago, sin embargo, conlleva un desgaste económico, emocional y académico para el estudiantado. A pesar de los apoyos provistos por parte de ambas universidades y RFS, es necesario reflexionar cómo hacer la experiencia más accesible para el estudiantado.
A partir de lo analizado, este eje permite comprender que los procesos de mentoría y acompañamiento estudiantil constituyen espacios clave para la formación crítica en contextos migratorios, al articular experiencia, reflexión e intervención. Esto puede entenderse como una forma de aprendizaje situado crítico, que emerge de la interacción directa con realidades de exclusión. En el marco de la relación entre hostilidad y hospitalidad se observa que estos procesos formativos se desarrollan en condiciones de tensión, donde el crecimiento profesional y personal coexiste con limitaciones estructurales de acceso, desgaste emocional y desigualdades en la experiencia estudiantil
A manera de cierre de la experiencia personal de Andrea
Desde mi experiencia,[7] el servicio social de inmersión implica una aproximación personal, académica y emocional, que permiten conectar con uno mismo y con la comunidad con la que se convive. El acercamiento con las personas migrantes, las locales, la ciudad y los estudiantes me atravesó de maneras inesperadas que me llevaron a cuestionar y redimensionar aspectos de mi propia vida.
Las experiencias más significativas, además de las aprendidas en clase, fueron las que nacieron de los encuentros construidos fuera del aula, que me permitieron conectar con otros y conmigo misma. Lo que al inicio se presentó como un miedo, al final resultó en una experiencia placentera que me llevó a reconocer mi proceso de crecimiento en aquellos cinco meses.
El voluntariado que realicé en Centro Romero[8] representó uno de los primeros espacios donde esta transformación comenzó a nacer. Lo que al inicio para mí era un lugar de aprendizaje prontamente se convirtió en un encuentro humano que resaltaba la necesidad de mostrar y compartir con orgullo aquellas cosas que sentía que hacían diferente dentro de este nuevo contexto.
De repente el hablar español ya no era un motivo de pena o miedo generado por el ambiente político, sino una herramienta particular que yo, entre pocos, poseía para poder conectar con aquellas infancias del programa de la tarde que me decían “qué bueno que podamos hablar en español, en mi escuela ya no me dejan y no entiendo”, haciéndoles de esta manera sentirse reconocidas y encontradas en mí y yo en ellas.
De esta misma manera, el taller que preparé y facilité de Teatro del Oprimido con el grupo de jóvenes del Asociación Cristiana de Jóvenes (ymca, en sus siglas en inglés) en rfs me permitió entender que estaba creando un espacio de expresión y encuentro. El Teatro del Oprimido,[9] por su naturaleza de teatro foro, además de buscar el involucramiento de los espectadores con los y las participantes, también permite la presentación de una obra que refleja una realidad problemática que es escrita, presentada y vivida por el grupo de personas que participa en el taller.
Como resultado, este grupo de jóvenes provenientes de contextos migrantes lograron construir un espacio de reconocimiento colectivo, en el que, al compartir cada uno sus propias historias de violencia, discriminación y miedo pudieron identificar que estas realidades no son individuales sino compartidas; “nunca había compartido esto con nadie”, decían. De esta manera, lograron visualizar su capacidad de resiliencia y de comunidad, y el sentido de agencia que poseen más allá de su bagaje migratorio (figuras 3 y 4).
La interacción con las comunidades y las instituciones que se englobaron en el ámbito migratorio durante mi proyecto en Chicago ayudaron a que el trabajo no se limitara en la investigación y la observación, sino que mutuamente nos construimos espacios dinámicos que generaron una relación de reciprocidad entre nosotros.
La información recabada a través de las actividades desarrolladas durante esos cuatro meses (Véase anexo 1) no se presenta como un elemento aislado, sino como parte constitutiva de los procesos de aprendizaje situado y de la ecología de saberes que atraviesan el servicio social de inserción.
La reciprocidad de saberes, el desarrollo del proyecto y la interacción con los diversos grupos me permitieron profundizar en mi comprensión del fenómeno migratorio, así como visibilizar y promover espacios estructuralmente ignorados, pero fundamentales para la comunidad migrante. De esta manera, la vivencia individual se convirtió en una en una forma de producir conocimiento crítico sobre las condiciones que configuran la migración contemporánea, generando así redes de información y espacios de reflexión colectiva que brindaron a las y los involucrados herramientas para protegerse ante las hostilidades migratorias institucionales, ampliar sus conocimientos y fortalecer sus comunidades
Resultados y observaciones del proyecto y su contexto
Los cuatro ejes analizados muestran que la experiencia de inserción se configura en la intersección entre dinámicas de hostilidad institucional y prácticas de hospitalidad comunitaria, las cuales atraviesan tanto el acceso a derechos como los procesos de integración, acompañamiento y formación. Esta articulación evidencia que la migración no se experimenta de manera unidimensional, sino a partir de tensiones simultáneas entre exclusión y sostén social, que moldean tanto las trayectorias migrantes como los procesos de aprendizaje situado. Desde esta lectura integrada, es posible comprender los principales hallazgos del proyecto y su contexto mediante la transversalidad de los cuatro ejes presentados.
1. La hostilidad sistémica
Las órdenes ejecutivas de 2025, la Operación Midway Blitz, los recortes de programas de asistencia social y otras medidas extremas de control y reordenamiento migratorio y social expresaron un nuevo pronunciamiento político. Este exhibía el rechazo y el bloqueo sistémico que el gobierno estadounidense de Trump buscó imponer sobre poblaciones en condición de exclusión estructural, mediante la restricción indirecta del acceso a derechos sociales, laborales y comunitarios.
La selección de los recortes gubernamentales y la implementación de las operaciones de ICE no fueron acciones indiscriminadas, sino medidas focalizadas en sectores poblaciones y ciudades específicas, cuyo objetivo fue desestabilizar a las counidades migrantes y utilizar el miedo como un mecanismo de disuasión para avanzar en una agenda política deshumanizadora.
Frente a esta imposición gubernamental, orientada a generar desestabilización en las comunidades migrantes, dichas comunidades respondieron mediante la creación de nuevos conocimientos y estrategias de cuidado que cuestionaron el nuevo orden, reafirmando la necesidad de abrir espacios de diálogos e intercambio de saberes construidos desde la propia comunidad.
2. La hospitalidad en organizaciones institucionales y comunitarias
Mientras el Estado se presentaba como un actor problemático para las poblaciones migrantes, las instituciones como rfs, el cira, el Centro de Recursos Legales para Inmigrantes, entre muchas otras, ampliaron sus áreas de trabajo y colaboraron para asumir un rol que funcionó como infraestructura paralela de bienestar, seguridad, información y acceso a herramientas orientadas al desarrollo social y comunitario, así como a la protección y defensa de los derechos migratorios.
Asimismo, numerosas organizaciones sociales y comunitarias se organizaron y consolidaron como grupos de respuesta rápida, contribuyendo al reporte de avistamientos de ICE, la grabación de detenciones, la creación de patrullas vecinales y el acompañamiento a quienes temían salir de sus casas. Además, apoyaron la distribución de las “tarjetas rojas” y otros documentos informativos sobre la protección de personas y sus derechos, al tiempo que impulsaron protestas que se manifestaron fuertemente en todo el centro de la ciudad (Bosman, 2026).
Si bien la hospitalidad migratoria en la ciudad de Chicago fue limitada y dependiente de recursos inestables, también evidenció que la emergencia de prácticas solidarias es posible en contextos de hostilidad. Los actores sociales involucrados redefinieron el concepto de hospitalidad, no solo como una forma de acompañamiento, sino como una práctica con capacidad de agencia que genera resistencia frente a las hostilidades institucionales.
3. Integración condicionada
Estudios y programas como el del Padres Mentores revelan que la integración de las personas migrantes dentro de los nuevos espacios públicos y comunitarios de Estados Unidos se encuentra limitada por brechas lingüísticas, diferencias raciales y culturales. También se identificó que las personas pueden permanecer condicionadas por dinámicas familiares, patrones culturales y condiciones de género propias de sus países de origen.
Ciudades santuario como Chicago ofrecen espacios para que las comunidades migrantes puedan desarrollarse, favoreciendo el encuentro entre sus culturas de origen y la cultura estadounidense, así como el acceso a programas de asistencia social, acompañamiento y educación que facilitan sus procesos de transición. Esto resalta la importancia de abrir diálogos de saberes que posibiliten un acompañamiento no hegemónico, surgido de las propias comunidades migrantes y orientado a responder a ellas.
Desafíos
Los principales retos para la implementación del proyecto estuvieron condicionados por la hostilidad sistémica bajo la que operaba Estados Unidos, reflejada en cambios en las políticas migratorias y de visado que derivaron en la suspensión indefinida de citas consulares. Esto obligó a pausar el proyecto y explorar alternativas, desde el trabajo a distancia hasta su posible cancelación, evidenciando cómo los contextos políticos inciden directamente en las oportunidades de participación académica internacional y en la necesidad de replantear programas de inserción social en escenarios de crisis.
Aunado a ello, la hostilidad gubernamental y la producción de un discurso hegemónico orientado a segregar, señalar y tipificar a todos aquellos sectores que se apartaban del modelo socialmente “aceptado” en la comunidad estadounidense, dificultaron la promoción de espacios de diálogo de saberes, profundizando las brechas que fragmentaban las redes comunitarias de apoyo.
De esta manera, varios de los proyectos y actividades planeados dentro del proceso de inserción se vieron interrumpidos o suspendidos debido a criterios de protección y cuidado de las personas migrantes.
Estas limitaciones impulsaron la adaptación y creatividad de las dinámicas de trabajo, evidenciando la relevancia de construir modelos de aprendizaje situado y alianzas comunitarias e institucionales que permitan una mayor profundidad y sostenibilidad en el estudio y la práctica de un fenómeno cambiante y profundamente humano como es la migración.
Finalmente, la experiencia permitió articular distintos conocimientos académicos, profesionales y vivenciales, aportando a una ecología de saberes en la que se reconoce a las personas migrantes y sus vivencias como fuentes legítimas de conocimiento. Esta articulación evidencia cómo las políticas y estructuras hostiles en materia migratoria se traducen en impactos concretos en la cotidianidad, al mismo tiempo que visibiliza estrategias de adaptación, resistencia y organización comunitaria que emergen frente a contextos de exclusión.
Conclusiones
En respuesta a la pregunta que guía este trabajo, la sistematización muestra que el servicio social de inserción contribuye a la producción de conocimiento situado y a la formación crítica del estudiantado en la medida en que articula la experiencia directa con comunidades migrantes, el diálogo entre saberes diversos y la reflexión sobre las tensiones entre hostilidad institucional y hospitalidad comunitaria.
La sistematización de la experiencia del servicio social de inserción revela que, en la realidad migratoria, la hostilidad institucional y las formas de hospitalidad comunitaria no deben entenderse como categorías mutuamente excluyentes, sino como dinámicas que coexisten de manera simultánea y relacional. En este sentido, la experiencia analizada muestra que el servicio social trasciende su carácter formativo para convertirse en un espacio de producción de conocimiento situado y crítico, desde el cual es posible comprender las tensiones estructurales que atraviesan la gobernanza migratoria y la vida cotidiana de las personas migrantes.
Uno de los principales aprendizajes de esta experiencia radica en comprender que la creación de conocimiento migratorio no proviene únicamente del ámbito académico individual, sino que emerge de un diálogo continuo entre saberes institucionales, comunitarios y experienciales. La ecología de saberes, en este contexto, se manifiesta como un proceso vivo que articula diversas formas de comprender y acompañar la movilidad humana, en el que las comunidades dejan de ser objeto de estudio para posicionarse como sujetas productoras de conocimiento.
Asimismo, el análisis reconoce el papel central de las organizaciones comunitarias como espacios que, frente a la insuficiencia estatal, asumen funciones clave de acompañamiento, acceso a derechos y contención social. No obstante, estas formas de hospitalidad operan en tensión con las limitaciones estructurales de recursos, lo que pone en evidencia la necesidad de problematizar la distribución de responsabilidades en la atención a poblaciones migrantes en contextos de crisis.
En este sentido, esta sistematización reafirma la importancia del servicio social universitario como un espacio de articulación académica, investigación y compromiso social para hacer frente a las barreras estructurales que producen contextos de vulnerabilidad. Estas colaboraciones fortalecen las oportunidades de formación académica para el estudiantado y contribuyen al desarrollo de iniciativas orientadas al acompañamiento, la investigación, la integración y el bienestar migratorio.
La experiencia sistematizada evidenció cómo las dimensiones formativas, emocionales, políticas e institucionales atraviesan el servicio social y moldean los procesos de aprendizaje situado. Asimismo, resalta áreas de oportunidad para fortalecer el servicio social de inserción mediante mayores mecanismos de acompañamiento, alianzas comunitarias y accesibilidad estudiantil tras la hipervigilancia y las restricciones institucionales observadas.
Por lo anterior, sistematizar esta experiencia permite recuperar aprendizajes individuales para visibilizar cómo los proyectos de inserción universitaria son espacios de producción de conocimiento crítico, acompañamiento comunitario y formación ética frente a contextos de hostilidad migratoria.
En un contexto donde las hostilidades reproducen dinámicas de exclusión, discriminación y agresión, el quehacer universitario a través del servicio social adquiere un papel fundamental en la generación de espacios de diálogo, investigación y acompañamiento comunitario que contribuyen a prácticas de hospitalidad más justas, solidarias e inclusivas.
Agradecimientos
Se extiende el agradecimiento a todas las personas e instituciones que hicieron posible este proyecto de servicio social. En particular, se reconoce a la profesora María Vidal, de cira, y a Eddy Borrayo, ceo de Rincon Family Services, por abrir sus espacios y enriquecer significativamente la experiencia. Asimismo, se agradece la guía de la profesora Estefanía Arreguín de la Ibero Puebla, y de la coordinadora del centro de bienvenida de rfs, cuya orientación fue fundamental para el desarrollo del proyecto de inserción.
Finalmente, se reconoce y agradece al profesor Gabriel Mendoza Zárate, la coordinadora Elvia Laija de Ibero Puebla, y a la profesora Luz del Carmen Pérez, por la supervisión y corrección de este artículo, así como a todas las personas participantes y evaluadoras anónimas que contribuyeron a la construcción de este trabajo.
Anexos
Referencias
Bauer, Lauren y Whitmore, Diane. (2025). SNAP cuts in the One Big Beautiful Bill Act will significantly impair recession response. Brookings. Recuperado de https://www.brookings.edu/articles/snap-cuts-in-the-one-big-beautiful-bill-act-will-significantly-impair-recession-response/
Bullard, Eric. (2025). Theatre of the Oppressed (TO). EBSCO. Recuperado de https://www.ebsco.com/research-starters/drama-and-theater-arts/theatre-oppressed
Borcia, Sam. (2025). ICE says “Operation Midway Blitz” has resulted in almost 550 arrests in Chicago area, with no end date in sight. Lake and McHenry County Scanner. Recuperado de https://www.lakemchenryscanner.com/2025/09/20/ice-says-operation-midway-blitz-has-resulted-in-almost-550-arrests-in-chicago-area-with-no-end-date-in-sight/
Bosman, Julie. (2026). How ICE crackdowns set off a resistance in American cities. The New York Times. Recuperado de https://www.nytimes.com/2026/01/14/us/ice-protests-activism.html
Centro Romero. (s. f). About us. Centro Romero. https://centroromero.org/about-cr
Center for Inmigrant and Refugee Accompaniment (cira). (2019). Centro de Acompañamiento a Refugiados y Migrantes. Recuperado de https://www.luc.edu/cira/
Chávez, Daniel y Norzagaray, Claudia. (2022). Construyendo ciudadanía en la universidad: Una propuesta para la convivencia y resolución de conflictos, Vértice Universitario, 23(92). Recuperado de https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2683-26232021000400028&lng=es&nrm=iso&tlng=es
Drenon, Brandom y FitzGerald, James. 2025. US halts student visa appointments and plans expanded social media vetting. BBC News. Recuperado de https://www.bbc.com/news/articles/cy75eenl46eo
Faguy, Ana. (2025). Government shutdown becomes longest in US history. BBC News. https://www.bbc.com/news/articles/cy40qndep8yo
Jara, Oscar. (2018). La sistematización de experiencias: Práctica y teoría para otros mundos políticos [versión electrónica]. Centro Internacional de Educación y Desarrollo Humano. Recuperado de https://www.unc.edu.ar/sites/default/files/La%20sistematizaci%C3%B3n%20de%20experiencias%20-%20Oscar%20Jara%20%28edicion%20colombiana%29.pdf
Mina, Sandra. (2019). Situated learning theory. En Foundations of education research: Understanding theoretical components (2.ª ed.) [eBook]. Routledge. Recuperado de https://wsu.pressbooks.pub/theoreticalmodelsforteachingandresearch/chapter/situated-learning-theory/
Martínez, Sergio y Peñaloza Marisa. (2025). Chicago puts up a fight against Trump, deployment of National Guard troops. NPR. https://goo.su/1dQfES
Sousa Santos, Boaventura de. (2019). El fin del imperio cognitivo: La afirmación de las epistemologías del Sur. Trotta. https://goo.su/Qe8bj
The White House. (2025). Cuts-to-Woke-Programs-Factsheet. The White House. Recuperado de https://www.whitehouse.gov/wp-content/uploads/2025/05/Cuts-to-Woke-Programs-Fact-Sheet.pdf
U.S Embassy and Consulates. (2025). Student visa social media vetting. U.S Embassy and Consulates in Mexico. Recuperado de https://goo.su/Yk6Z8Mz
Vidal de Haymes, Maria, Cornelius, Lee, Sánchez, Celeste, Bermeo, Dayse, Salmeron Chaparro, Yohanan, Williams, April, Liao, Lingjie, Shakweer, Sarah y Sánchez Alvarez, Andrea. (2025). Academic Year 2024 - 2025 Parent Mentor Program Evaluation (Reporte de investigación). Parent Engagement Institute of Southwest Organizing Project and the Palenque LSNA.
WTTW. Little Village. WTTW. Recuperado de https://www.wttw.com/chicago-by-l/neighborhoods/little-village
[1] Andrea Sánchez Álvarez, egresada en Relaciones Internacionales por la Ibero Puebla, interna en la Universidad Loyola y participante en IAJU Global Citizenship Fellows Program 2025-2026. Contacto: andrea.sanchez.alvarez@iberopuebla.mx. ORCID ID: 0009-0002-0643-5550
[2] Yohanan Salmeron Chaparro es asistente de investigación y supervisora de la Universidad Loyola de Chicago. Egresada de la Licenciatura en Relaciones Internacionales de la Ibero Puebla. Estudiante de Maestría en Relaciones Internacionales en la Universidad Loyola de Chicago. Contacto: ysalmeronchaparro@luc.edu. ORCID ID: 0009-0001-8869-9113
[3] Es una modalidad que ofrece la Universidad Iberoamericana Puebla para realizar el servicio social fuera de Puebla, preferentemente con sectores socialmente vulnerables, en colaboración con organizaciones civiles u otras universidades. Las y los estudiantes participan de tiempo completo en proyectos vinculados con su formación, acompañados por profesorado de campo que orienta su proceso y coordina la reflexión, la sistematización y la evaluación del trabajo.
[4] Dado el carácter analítico y reflexivo de esta sistematización, este y los siguientes dos ejes parten de la experiencia personal de la autora Andrea Sánchez, sustentada en bitácoras y reconstrucciones narrativas elaboradas durante el desarrollo del proyecto en interacción con los diversos actores involucrados. Por ello, en estos apartados se hará uso de la primera persona.
[5] La siguiente es una reconstrucción narrativa realizada por la autora a partir de un intercambio con una persona migrante.
[6] La Villita (conocida oficialmente como Little Village) es el barrio mexicano más grande e importante de Chicago. Ubicado en el suroeste de la ciudad, funciona como un vibrante epicentro cultural, comercial y social que concentra la herencia, la gastronomía y las tradiciones de México en Estados Unidos. Hoy en día, aproximadamente el 81% de los residentes son latinos y latinas (WTTW, s. f).
[7] Dado el carácter analítico y reflexivo de esta sistematización, este apartado parte de la experiencia personal de la autora Andrea Sánchez, sustentada en bitácoras y reconstrucciones narrativas elaboradas durante el desarrollo del proyecto en interacción con los diversos actores involucrados. Por ello, se hará uso de la primera persona.
[8] Centro Romero es una destacada organización comunitaria de Chicago, Illinois, ubicada en el barrio de Edgewater, dedicada a empoderar a la población de inmigrantes y refugiados; brinda servicios sociales, legales y educativos esenciales para ayudar a las comunidades. Lleva el nombre del arzobispo salvadoreño Óscar Romero.
[9] El Teatro del Oprimido es una metodología teatral y participativa creada por el dramaturgo brasileño Augusto Boal en la década de 1970. Inspirada en la Pedagogía del Oprimido de Paulo Freire, utiliza el arte como herramienta de transformación social, terapia y resolución de conflictos (Bullard, 2025).